El 'oso dorado' que persigue Tiger

La Leyenda: Jack Nicklaus

Tomás Verleín

18 torneos del ‘grand slam’, ese el reto que espera a cualquier jugador de golf que quiera ser el mejor de la historia –Tiger Woods lleva 13– o, lo que es lo mismo, superar a Jack Nicklaus; que, con 67 años, es la más grande leyenda viva de un deporte que no está precisamente exento de ellas. Jack William Nicklaus (nacido el 21 de enero de 1940 en Columbus, Ohio) empezó a jugar al golf con tan sólo diez años, como una forma de superar la enfermedad de la polio que sufría. Tres años después ya había ganado su primer torneo junior -el de Ohio-. Las dudas sobre su potencial quedaron totalmente disipadas cuando revalidó ese mismo título a los 16 años recién cumplidos, jugando ante adultos y enfrentándose a profesionales. En 1962 se hizo profesional, pero antes ganó el torneo de EE. UU. amateur en dos ocasiones –1959 y 1961–, donde forjó una rivalidad duradera con Arnold Palmer y se ganó su sobrenombre: ‘El Oso Dorado’, debido a sus anchas espaldas y su sempiterno pelo rubio. Su primer año en el circuito de la PGA fue sobrecogedor: ganó tres torneos y dejó a sus rivales temblando ante lo que se les venía encima. No era un temor infundado, poco después ganó su primer ‘major’, el Open de EE. UU. y, al año siguiente, el Master de Augusta y el Campeonato de la PGA. En 1966, con 26 años, completó el Grand Slam (ganar los cuatro torneos ‘grandes’ del circuito) tras adjudicarse el Open Británico, el último grande que le quedaba. Diez años después había conseguido ocho ‘grandes’ más y su regularidad le permitió permanecer entre los diez mejores del ranking mundial de la PGA hasta 1980. Desde entonces su estrella decayó, pero tuvo un último canto del cisne en 1986 al lograr el Master con 46 años -todavía hoy es el ganador más viejo en Augusta-. Jack hizo un campeonato brillante y consiguió embocar su último golpe con un ‘putter’ hecho especialmente para él y, de paso, hacer rico al fabricante de dicho palo, que había planeado producir unos 6.000 en todo un año; tras la victoria del oso dorado recibieron más de 5.000 pedidos en un sólo día. En 2005 se retiró de circuito de la PGA (aunque sigue dando guerra en los campeonatos ‘seniors’) en una emotiva jornada de un Open Británico que ganó Tiger Woods. La vida del gran campeón ha seguido girando alrededor de golf, Jack se ha convertido en diseñador de campos (aproximadamente hay 250 que llevan su firma en 29 países distintos) y en un empresario de éxito. Incluso, si citáramos todos los premios que ha recibido Jack Nicklaus, incluida la Medalla Presidencial de la Libertad -máximo honor que puede obtener un civil en EE. UU.- no se le haría justicia. Ha dedicado su vida al golf, ha ayudado a hacer más conocido el deporte y, al mismo tiempo, ha brindado a los aficionados alguno de los mejores momentos sobre un campo. El Zarpazo del Oso Jack Nickalus combinaba un dominio apabullante en el green (sus ‘putts’ imposibles son marca de la casa) con el golpe más potente desde el ‘tee’ de su generación. Su control de juego sólo es comparable con el de Tiger: el oso era capaz de mantenerse conservador y conseguir los birdies sólo cuando los necesitaba, momento en los que levantaba su palo en señal de victoria… Parece fácil, pero no lo es. Su mejor momentoJack Nicklaus 1986, Jack Nickalus participa en el Masters de Augusta, ya no es tan competitivo como antes y su presencia es casi testimonial. No tendría el físico de sus mejores torneos, pero si un temple de cirujano. Sus rivales eran más jóvenes y estaban más en forma: Greg Norman, Severiano Ballesteros, Jim Price … Jack se mantuvo vivo entre los cuatro primeros hasta que en la última jornada un‘eagle’ y dos ‘birdies’ en los hoyos 15, 16 y 17. El hoyo 18 lo solventó sin problemas y se proclamó nuevo campeón. Lo que era sólo un rumor se tornaba realidad: ‘Jack is back’ (‘Jack ha vuelto’). Jack S. A. Pese a ser el golfista más importante de la historia, Jack no ganó tanto dinero como los golfistas actuales -Tiger es el deportista mejor pagado con 75 millones de euros-, pero se ha cubierto bien las espaldas: su compañía ingresa más de 20 millones de euros al año gracias a su trabajo de diseñador de campos, sus tres líneas de ropa (una de ellas bautizada ‘oso dorado’), su marca de palos de golf, sus vídeos -ahora DVD’s- explicando cómo mejorar tu juego, su academias de Golf en Tejas e Idaho, su museo en Columbus, la ciudad que le vio nacer o las licencias para hacer videojuegos con su nombre; ¡llevamos jugando al ‘Jack Nicklaus Golf’ desde hace más de 15 años!