PSICOBLOC: La escalada más espectacular

¿Te imaginas escalar paredes de hasta 20 metros de altura sin ninguna protección que frene la posible caída? En eso consiste el psicobloc, una espectacular modalidad de escalada que cada día cuenta con más adeptos. Su ‘inventor’, el mallorquín Miquel Riera, nos ha explicado los secretos de este deporte. Rubén de las Heras

Practicando psicobloc he llegado a ver a escaladores con una dilatada experiencia casi en estado de shock del miedo que les producía enfrentarse a una vía” nos explica Miquel Riera, prácticamente el inventor de esta modalidad de escalada que es considerada una extensión del búlder –escalar bloques de roca o pequeñas paredes de dificultad extrema sin ningún tipo de sujeción y con la única protección de una colchoneta que amortigua la posible caida-... aunque mucho más arriesgado y espectacular que éste. Esencialmente, el psicobloc consiste en escalar acantilados situados justo encima del mar, sirviéndose de los salientes de las rocas para agarrarse, y con la única protección del agua salada en caso de caída. Y es que, enfrentarse sin estar sujeto por una cuerda o arnés a paredes que, en muchas ocasiones, alcanzan los 20 metros de altura –en el bulder se quedan en 7-8 metros- , debe impresionar tanto como las espectaculares fotografías que ilustran este reportaje. Poco podía imaginar el joven Riera cuando comenzó a practicar la escalada en un grupo de verano, allá por el año 1976 cuando solo tenía 12 años (“y a escondidas porque a mis padres no les hacía mucha gracia”), que iba a acabar inventando una nueva modalidad que se iba a extender tanto, hasta el punto de llegar a ocupar las portadas de las revistas de escalada más prestigiosas del mundo. Ni que él se iba a convertir en un mito para muchos jóvenes escaladores: “Miquel es el gurú del psicobloc mundial”, afirma contundente David Rico, un joven aficionado a la escalada deportiva. “Todo empezó por casualidad, cuando yo tenía unos 14 años: me apunté a un club de escalada –Grupo de Excursionistas de Mallorca- donde coincidimos, siendo muy jóvenes, casi unos niños, un grupo de muy buenos escaladores; era verano, hacía mucho calor y en Mallorca tenemos unos acantilados fantásticos junto al mar”, cuenta Riera. “Y, aunque lo de escalar acantilados sobre el agua se ha hecho desde siempre en muchas partes del mundo, era sólo como hobby. Hasta que nosotros comenzamos a abrir vías en Mallorca no había ninguna en el mundo catalogada con nivel de dificultad”. Una dificultad extrema “Para practicar psicobloc es imprescindible tener cierto nivel como escalador: haber hecho por lo menos, vías de 7a. Para iniciarse en la escalada no tiene mucho sentido, ya que no vas a ser capaz de superar los obstáculos”, afirma Riera. Pero, ¿cómo se establece la dificultad de una vía? “Pues de una forma más bien subjetiva: el primer escalador que hace una vía la pone un grado de dificultad (hay desde 6 a hasta 9+) tomando simplemente como referencia comparativa su experiencia escalando otras paredes. Cuando otros escaladores la hacen dan su opinión, y pueden confirmar el primer grado establecido o proponer otro… Al final, se acaba imponiendo el sentir mayoritario, en eso somos muy democráticos”, prosigue el mallorquín. Este nivel de dificultad va acompañado de dos cifras: la primera indica la altura total de la pared y la segunda la altura a la que esta situado el punto más complicado de la ascensión –ambos datos influyen mucho, ya que cuanto más alta sea la pared, mucho mayor es la dificultad: así, por ejemplo, una vía 8 10/5, puede ser más sencilla de escalar que una 7a 20/15-. ¿Maña, fuerza… o cabeza? “Para practicar psicobloc, la habilidad es, sin duda, mucho más importante que la fuerza, aunque entre los grandes escaladores, y teniendo en cuenta que a estos niveles todos cuentan ya con una musculatura considerable, la fuerza física es la que acaba marcando la diferencia… una vez que consigues controlar la adrenalina, claro”, concluye Riera. Equipo necesario... Más de 1.000 euros anuales en ahorro de material. Esta es una de las grandes ventajas de esta modalidad de escalada: unos ‘pies de gato’ -zapatillas de escalar- y una bolsa de magnesio –similar a las que usan los gimnastas para agarrar mejor- es todo lo que se necesita para practicar psicobloc. Las cuerdas, arneses, mosquetones y cintas, imprescindibles en las modalidades más clásicas, sobran cuando el mar amortigua cada una de las caídas de la roca. Aunque precisamente este hecho perjudicó –y mucho- a nuestro protagonista-: “Como no utilizábamos material de escalada me abandonaron los patrocinadores. Yo hasta entonces vivía profesionalmente de esto, pero ahora me he tenido que poner a trabajar en una desaladora… aunque no me importa”. El lance Esta es, quizás, la acción más difícil y espectacular del psicobloc: hay que recurrir a ella cuando el siguiente agarre está tan alto que, para mantenerse sujeto con seguridad con un solo brazo, no es posible llegar con el otro al siguiente agarre. Entonces sólo se puede recurrir al lance: para ello, hay que saltar hacia al objetivo impulsándose con los brazos y las piernas simultáneamente; entonces, hay un determinado momento en el que te quedas en punto muerto –justo el instante en el que, tras saltar, y justo antes de empezar a caer, el cuerpo se queda ‘flotando’ en el aire-. Ese es el momento en el que debes agarrar la roca: si lo haces un segundo antes o uno después ya es casi imposible agarrarte y la caída al agua es inevitable. Se trata de una acción tan compleja como instintiva que acaba saliendo bien después de practicarla mucho. ...Y medidas de seguridad Sin embargo, el permitirse prescindir de sujeciones no quiere decir que el psicobloc esté exento de riesgos. “Caer desde 20 metros de altura, aunque sea sobre agua, desde luego que tiene muchos riesgos”, afirma Riera que, por ello, recomienda elegir zonas de un mínimo de 7-8 metros de profundidad, ir siempre acompañado, buscar paredes verticales o desplomadas (de más de 90º de inclinación, para que sea imposible chocar contra la propia roca al caer), no practicar si el mar no está en absoluta calma, tener preparada una salida de emergencia del agua –una pequeña escalera o una cuerda- y no colocarse nunca en posición boca abajo cuando se superan los 15 metros: “un barrigazo contra el mar a esa altura puede reventarte el bazo sin problemas”, explica. Mallorca, la meca del Psicobloc La isla balear es, sin duda, el lugar donde más 'psicobloquers' se dan cita en todo el mundo. Las condiciones son ideales: la buena temperatura tanto ambiental como del agua, y un gran número de vías abiertas por algunos de los mejores escaladores del mundo la convierten en el paraje más atractivo para los apasionados de este deporte. Además, practicar psicobloc sobre cualquier vía mallorquina es totalmente gratuito –evidentemente, excluyendo el pago del material-: si quieres conocer las mejores zonas de la isla para practicarlo, tan sólo tienes que pinchar sobre la guía de escalada de la página web de Miquel Riera. Nombre: Miquel Riera Picón Nació en Mallorca el 2/7/1963 Estudios: Maestro en Educación Física. Hobbies: Aparte de escalar no muchos… aunque me encanta escribir sobre escalada ficción. Deportes favoritos: En general, no me gustan otros deportes. Soy del Barça y me alegro cuando gana, aunque si no… tampoco me disgusto mucho. Descríbete como persona: Creo que soy divertido, irónico… y, a veces, un poco arisco.