Los Juegos Olímpicos de Amberes 1920

Historia de los Juegos Olímpicos

La destrucción provocada por la Primera Guerra Mundial no impide la consolidación definitiva de los Juegos Olímpicos. España logra dos medallas de plata en Amberes y presenta, por primera vez, mujeres en los de París. Jorge Corrales

Entre el 20 de abril y el 12 de septiembre de 1920 se celebran en Amberes -Bélgica- unos Juegos muy especiales. La Primera Guerra Mundial acababa de desangrar Europa en un conflicto que se prolongó desde 1914 hasta 1918 y que impidió la celebración de la edición de 1916, que iba a tener lugar en Berlín. Irónicamente, Alemania fue una de las naciones derrotadas por las potencias aliadas, a las que pertenecía Bélgica (y Amberes una de las ciudades que mayor destrucción sufrió en la contienda, de ahí la austeridad de estos Juegos). Recibieron el sobrenombre de ‘Los Juegos de la paz’ y, durante la ceremonia de inauguración, se liberaron 2.000 palomas blancas. Lógicamente, las consecuencias de la Gran Guerra Europea se hicieron notar durante la disputa de los Juegos: así, muchas de las naciones vencidas (como Alemania, Austria, Hungría, Bulgaria, Polonia Turquía o la Unión Soviética) no fueron invitadas a participar por el comité organizador (en contra del criterio del Comité Olímpico Internacional, que quería que participaran) para no despertar el recuerdo de los sufrimientos padecidos. Ya desde el principio se notó un ambiente enrarecido: las diferentes delegaciones nacionales desfilaron con gran tristeza en la ceremonia de apertura y las cicatrices de la guerra estaban presentes en las ruinas próximas al estadio y en los cuerpos de muchos de los atletas. Aun con el recuerdo de la guerra, también hubo aspectos agradables en los Juegos: en esta edición queda instaurada de forma definitiva la bandera olímpica tal y como hoy la conocemos (se había creado en 1914 para celebrar el vigésimo aniversario de la restauración de los Juegos Olímpicos modernos): con sus cinco aros entrelazados simbolizando a los cinco continentes. El azul representa a Europa, el rojo a América, el negro a África, el amarillo a Asia y el verde a Oceanía. Además, en esta edición se interpreta por primera vez el himno olímpico y se realiza, también por vez primera, el juramento olímpico (pronunciado por el esgrimista y waterpolista francés Víctor Boin). Decía así: “Juro que nos presentamos a los Juegos Olímpicos como competidores leales, respetuosos del reglamento que los rige y con el deseo de participar con espíritu caballeresco para honra de nuestros países y para gloria del deporte”. Pese a la maltrecha economía europea de ese momento, las instalaciones fueron sobresalientes. Se utilizaron las técnicas más novedosas en arquitectura y se construyó un estadio con un aforo para 30.000 espectadores, todos ellos sentados. En Amberes se celebraron dos ceremonias de inauguración: una religiosa, en memoria de los deportistas muertos durante la guerra, y otra civil presidida por el Rey Alberto I. Estos Juegos supusieron un gran éxito para los finlandeses, que con sólo 60 deportistas participantes, lograron la increíble gesta de conquistar quince títulos olímpicos. Por su parte, Guilherme Paraense fue el primer brasileño en ganar una medalla olímpica para su país. CURIOSIDADES • Amberes fue elegida como sede de los Juegos como homenaje a los heridos en la Primera Guerra Mundial, ya que fue una de las ciudades más castigadas en la contienda. • Por primera vez, los participantes sólo pudieron participar en los Juegos bajo el auspicio de sus respectivos Comités Olímpicos Nacionales y no de forma independiente. • El finlandés Paavo Nurmi, más conocido como ‘El Finlandés Volador’, debutó en los Juegos logrando tres medallas de oro y una de plata. Se le considera uno de los mejores deportistas de la historia. • El esgrimista italiano Nedo Nadi se ganó el título honorífico de tirador más versátil de la Historia: ganó cinco medallas de oro repartidas en las tres modalidades de este deporte -florete, espada y sable-. Para ello, obtuvo 22 victorias por tan sólo dos derrotas. Combatiente en la Primera Guerra Mundial, también fue condecorado con otra medalla, ésta por su valor en los campos de batalla. EN AMBERES NACIÓ ‘LA FURIA ROJA’ Y UN MITO, RICARDO ZAMORA Según se cree, el apelativo fue obra de Henri Desgrange, director del periódico L’Auto -actual L’Equipe- e inventor del Tour de Francia tras la conquista de la medalla de plata por parte de la selección española. Sin embargo, las cosas no empezaron precisamente bien para la primera selección de fútbol en conquistar una medalla olímpica: un joven Ricardo Zamora -tenía 19 años- tuvo que pagar dos veces el billete de tren a la ciudad belga porque perdió el primero que compró y, nada más pisar suelo flamenco, tropezó y cayó a la vía del tren, dañándose un hombro. Para terminar su odisea, la policía le descubrió un cartón de tabaco y lo retuvo 24 horas al confundirle con un contrabandista. Por suerte, todo cambió al llegar a Bruselas, ciudad en la que se disputó el torneo de fútbol. En el debut contra Dinamarca, Zamora fue titular -en principio llegaba como suplente-: España ganó 1-0 y pasó a cuartos, donde cayó ante la anfitriona Bélgica. Sin embargo, Checoslovaquia se retiró de la final por lo que se disputó un torneo de consolación para elegir al subcampeón. Tras derrotar a Suecia e Italia, un 3-1 contra Holanda dio la plata al equipo español. Zamora fue elegido mejor portero del torneo y Europa entera se rindió a sus pies. En España, desde ese momento, una frase se extendió como la pólvora: “Sólo existen dos porteros; San Pedro en el cielo y Zamora en la tierra”. PAÍSES PARTICIPANTES Y MEDALLERO Un total de 2.626 atletas -de las que 65 eran mujeres-, la mayoría semi desconocidos, representaron a 29 países en los Juegos de la posguerra. España alcanzó su récord histórico de participación, con 31 deportistas. En este elevado número influyó mucho el que participaran dos equipos: el de fútbol y el de polo. Ambos lograron sendas medallas de plata. En esta edición, al igual que en las cinco anteriores, tampoco participó ninguna deportista española