Esgrima: EL ÚNICO DEPORTE OLÍMPICO DE ORIGEN ESPAÑOL

El deporte

Los primeros tratados de la esgrima como deporte surgieron en nuestro país a finales del siglo XV. Sin embargo, los españoles nunca han destacado en las grandes competiciones internacionales. Raúl del Campo

Nada menos que cuatro siglos antes de que se celebraran los primeros Juegos Olímpicos de la antigua Grecia surgió la esgrima. Al menos, su versión prehistórica. Así lo demuestran diversos restos arqueológicos hallados en Egipto, como un bajo relieve encontrado en el templo de Medinet-Abou (construido por el faraón Ramsés III en el año 1190 a.c.) en el que se representa una competición de esgrima. En él, las armas son botonadas, las manos están protegidas por un guante similar al que se usa hoy día en las competiciones de sable y algunos esgrimistas tienen la cara protegida por una máscara. Sin embargo, el origen de la esgrima como deporte se sitúa en España a finales del siglo XV. Un hecho excepcional, ya que se trata del único deporte presente en el programa olímpico que tiene su origen en nuestro país. Los primeros tratados que establecen las pautas de la esgrima como deporte son ‘La verdadera esgrima’ (1472) de J. Pons y ‘El manejo de las armas de combate’ (1473) de Pedro de la Torre. El desarrollo de la esgrima está íntimamente relacionado con el progreso del ser humano: en los pueblos de principios de la Edad Media el manejo de las armas era casi ley de vida. No solamente para defenderse de otros pueblos, sino también para resolver problemas personales o duelos judiciales. El origen de estos duelos se atribuye generalmente a los pueblos escandinavos y germanos. Al caer el Imperio Romano, las tribus germanas (que habían conservado en gran parte sus costumbres) se distribuyen por toda Europa. El duelo se desarrolla entonces de forma conjunta a la cristiandad: el resultado se admitía como prueba material de los ‘Designios de Dios’ y, por tanto, una forma de justicia divina. El surgimiento de la malla de metal y la armadura como forma de protegerse generan una esgrima singular, en la que el objetivo era romper y atravesar estas corazas con armas pesadas. Así, durante mucho tiempo en la ‘esgrima’ predominó la fuerza bruta sobre la habilidad. Con el progreso de la civilización y de las guerras, las armas y los métodos de combate se perfeccionan. En el siglo XVI se produce un hecho que, sin estar relacionado directamente con la esgrima, va a suponer un cambio trascendental para su desarrollo como deporte: se generaliza el uso de la pólvora, con el consiguiente progreso de las armas de fuego. En ese momento, la esgrima deja de tener sentido para guerrear y va cobrando cada vez más importancia como actividad deportiva. La habilidad y la astucia comienzan a imponerse entonces sobre la fuerza. Sin embargo, los duelos seguían siendo una forma habitual de impartir justicia: por tanto, sigue desarrollándose el entrenamiento con el fin de adquirir la habilidad y destreza necesarias para perfeccionar el manejo de la espada. Situación que se mantiene hasta que en el siglo XIX se prohíben los duelos y el arte de la esgrima queda reservado exclusivamente a fines deportivos. Es en este momento cuando se empieza a generalizar el uso de los tiradores, el guante, el protector de pecho y la máscara de malla metálica. En el año 1891, el Dr. Graeme Harmond convierte la esgrima en deporte de competición en los Estados Unidos. Ya en los primeros Juegos de la era moderna -Atenas 1896-, forma parte del programa olímpico (puede que en ello influyera el hecho de que el impulsor de los Juegos, Barón Pierre de Coubertin, fuera un gran esgrimista): cuatro países y 13 tiradores compiten en las modalidades florete y sable (la espada no entra en el programa hasta Paris 1900). En los de 1924, celebrados también en París surgen las primeras competiciones femeninas en florete. En 1913, nace la Federación Internacional de Esgrima, que aprueba un reglamento internacional y se encarga, desde ese momento, de organizar grandes competiciones por todo el mundo. Desde entonces hasta nuestros días, la esgrima ha experimentado una tremenda evolución (uso de mejores materiales para la fabricación de las armas, aumento de la seguridad…), aunque destaca sobre todas el registro electrónico, que permite contabilizar de forma automática los tocados durante el combate. ASÍ ES UN COMBATE DE ESGRIMA Los combates de esgrima se realizan sobre una pista de metal (neutralizadas, para que no cuente como punto si uno de los tiradores la golpea con su arma) de doce metros de longitud y un ancho que puede oscilar entre el 1,80 y los 2 metros. Se utilizan tres tipos de armas (florete, espada y sable) y los participantes en un combate reciben el nombre de ‘tiradores’. Cuando uno de los combatientes toca con su arma al rival (lo que se conoce como ‘touché’ o tocado) recibe un punto. Los tiradores sólo pueden desplazarse sobre la pista hacia delante o hacia atrás. La esgrima es el arte de servirse de las armas blancas tanto para defenderse como para atacar. Los movimientos comunes durante un combate son la guardia o la posición que protege al tirador de los ataques, la acción de desplazamiento -que puede ser hacia adelante o hacia atrás-, los ataques o los golpes para herir al adversari-, la finta o ataque falso, los golpeos y la estocada, o ejecución del golpe. LAS ARMAS En la esgrima moderna se usan tres armas: florete, espada y sable. Las tres están fabricadas en acero templado, aunque cada una de ellas tiene unas características propias. También las reglas del combate varían ligeramente de una modalidad a otra. La longitud máxima de su hoja es de 89 centímetros; el peso máximo para florete y sable es de alrededor de 500 gramos, mientras que para la espada es de 770 gramos. Florete Es el arma más básica de todas, ligera y flexible, es especialmente recomendable para los novatos. Se desarrolló en el siglo XVII exclusivamente como arma deportiva para entrenar para combates con espadas ligeras. Sólo son válidos los tocados con la punta y sobre el torso del rival. Espada Deriva del espadín francés y, al igual que el florete, es un arma de estocada, pero tiene una cazoleta o protección de mano más grande, además de ser más pesada y de tener una construcción más rígida. La sección de su hoja es triangular. El área valida de ataque es todo el cuerpo en el que también se debe impactar con la punta del arma. Sable El sable moderno deriva del arma que usaban antes los soldados de caballería. Tiene un protector en forma de cuenco, que se curva bajo la mano, y una hoja rectangular. Los tocados o puntos se pueden conseguir embistiendo tanto con la punta como con un corte con el filo de la hoja. La competición de sable resulta especialmente rápida y emocionante para los espectadores. Zona válida para ataque con sable GRANDES CAMPEONES DE LA HISTORIA… En un deporte tradicionalmente dominado por húngaros, franceses y -sobre todo- italianos, son precisamente dos transalpinos: Nedo Nadi y Giulio Gaudini, los más grandes de la historia. Curiosamente, a lo largo de la extensísima tradición olímpica de la esgrima, apenas existen tiradores que hayan marcado una larga época de dominio. Nedo Nadi: Tras proclamarse campeón olímpico en la modalidad de florete en los Juegos de Estocolmo 1912, el esgrimista italiano se ganó en la edición de Amberes 1920 el título honorífico de tirador más versátil de la Historia: ganó cinco medallas de oro repartidas en las tres modalidades de este deporte (22 victorias por tan sólo dos derrotas). Es el único que lo ha logrado desde entonces. Además, hasta los siete oros logrados por el nadador Mark Spitz en Munich 1972 tuvo el honor de ser el deportista que más preseas de oro había logrado en una sola edición. Combatiente en la Primera Guerra Mundial, también fue condecorado con otra medalla, ésta por su valor en los campos de batalla. Giulio Gaudini: Es el tirador que más medallas ha ganado en unas Olimpiadas: un total de nueve. En Ámsterdam 1928 logró el oro en florete por equipos y el bronce en individuales. En Los Ángeles 1932 obtuvo cuatro medallas: tres de plata (florete por equipos, sable individual y por equipos) y una de bronce en florete individual. Culminó su brillante trayectoria en la edición de 1936 donde, aparte de ganar una plata -sable por equipos- se proclamó doble campeón olímpico en florete individual y por equipos. … Y LOS MEJORES ESPAÑOLES Pese a ser un deporte originariamente español y aunque actualmente contamos con una de las mayores promesas de la esgrima mundial, Pau Roselló -Campeón del Mundo y de Europa de espada en categoría cadete en el año 2007-, nuestro país nunca ha tenido grandes campeones de esgrima. Por ejemplo, nunca se ha conquistado una medalla en unos Juegos Olímpicos. Los mayores logros han sido cuatro diplomas: dos en Barcelona 92 (equipo espada masculino y Antonio García en sable) y otros dos en Atlanta 96 (equipos masculinos de sable y espada). Más suerte ha habido en Campeonatos del Mundo, donde se han logrado dos oros: Manuel Pereiro en espada -1989- y el equipo femenino de espada -1994-, dos platas (José Francisco Guerra en florete, 1995; equipo masculino espada, 2006) y tres bronces (Fernando Peña en espada, 1993; Fernando Medina en sable, 1997 y Taymi Chappé en espada, 1998). También tenemos dos campeones de Europa, ambos en espada: Jorge Pina -2007- y Rosa Castillejo -2000-.