FLATLAND: BAILANDO CON MI BICICLETA

El campeón del Mundo, Jorge ‘Viki’ Gómez nos descubre todos los secretos de esta espectacular modalidad deportiva.

El flatland consiste en realizar giros, saltos y todo tipo de increíbles acrobacias a lomos de una peculiar bicicleta (específicamente diseñada para que el ‘rider’ tenga suficiente espacio para desenvolverse sobre ella y mantener un mejor equilibrio) y, todo ello, sobre una superficie llana -eso significa literalmente, en inglés, flatland-. Cada uno de estos movimientos se denomina ‘tricks’ -trucos- y, enlazados uno tras otro, resultan un espectacular baile en el que el ‘rider’ se apoya sobre los estribos, el cuadro, el manillar de la bici… o en cualquier cosa que pueda. “En realidad el flatland es un arte, en el que tú creas e inventas todos tus movimientos”, nos explica Jorge ‘Viki’ Gómez, uno de los mejores especialistas del mundo. En las competiciones, penaliza apoyar el pie en el suelo durante la realización del ejercicio y los jueces valoran, sobre todo, su dificultad y la originalidad. Y es que esta es, seguramente, la modalidad más espectacular, complicada -“y, sin duda, la más artística” apunta Gómez- de BMX (Motocross en bicicleta o ciclismo acrobático). Por ello, en países como Japón o Estados Unidos suele llenar pabellones de 15.000 personas y, aunque en Europa no cuenta con tanta afición, cada vez va ganando más adeptos -sobretodo en Alemania, Francia y Holanda-. ¿Quieres practicarlo? Esta especialidad deportiva surgió en California a finales de los años 60, cuando los jóvenes de ese pequeño paraíso trataban de imitar a sus ídolos del motocross (que en aquellos años era muy popular en Estados Unidos). “Aunque, en realidad, el flatland existe desde que se inventó la bicicleta: hay grabados del siglo XIX en los que ya se puede ver a personas realizando acrobacias sobre las rudimentarias bicis de entonces”, nos revela Gómez. Su dificultad, al menos a nivel profesional, es extrema. Para ser uno de los mejores es necesario disponer de la concentración y el equilibrio necesarios para realizar movimientos muy complicados, a gran velocidad, enlazando uno tras otro y sin poder apoyarte en el suelo. “Y es que es, incluso, más complicado de lo que parece. Yo tardé un mes en aprender a hacer mi primer truco… y eso que se me daba bastante bien”, prosigue. Requiere mucha práctica y entrenamiento: un buen ejemplo, Jorge entrena entre dos y cuatro horas al día, al menos cinco días a la semana. Sin embargo, practicarlo por hobbie es asequible para cualquier aficionado a la bicicleta. Los consejos de todo un campeón mundial de la especialidad para aquellos que quieran intentarlo son “tener paciencia, fuerza de voluntad y, sobre todo, equilibrio y originalidad para crear tus propios trucos”. En su opinión es un deporte que cualquiera, sean cuales sean sus características físicas, puede practicar. Además, es muy autodidáctico y se puede ir progresando fácilmente -dentro de unos límites, claro- sin que nadie te enseñe. “Yo simplemente observaba los trucos que hacía la gente a la que veía entrenando y trataba de imitarlos. Claro, que luego me empecé a dar cuenta de que era bastante bueno: me presenté a una competición y la gané, probé en otra… y también gané, así que empecé a plantearme dedicarme a ello más en serio”, explica ‘Viki’. Eso sí, los inicios siempre son difíciles: “Para disfrutar con esto es imprescindible que te lo tomes como un hobbie, no como una obligación. Pero cuando empecé a participar en competiciones internacionales tenía la presión de tener que quedar entre los mejores para ganar dinero y poder acudir a la siguiente”, cuenta. Un arte al servicio de la imaginación En las pruebas de ‘flatland’ (en la actualidad no hay un Mundial de la especialidad, ya que desapareció en 2005, año en el que precisamente ‘Viki’ se proclamó campeón), los jueces lo tienen difícil para valorar un ejercicio. “Lo bueno de esta modalidad es que, al realizarse sobre terreno llano, la variedad de trucos que puedes realizar es casi ilimitada. No hay ningún corsé para la imaginación. Sin embargo, en el resto de especialidades, las de rampa, ya está prácticamente todo inventado”. Y, si te animas a practicarlo, tranquilo, porque pese a lo que pueda parecer no es excesivamente peligroso: aunque ten en cuenta que es recomendable usar casco, rodilleras y muñequeras, “pero lo más grave que te sueles hacer son solo pequeñas magulladuras”, concluye ‘Viki’.