Bienvenido al número 4 de la revista multimedia sobre el mundo deportivo +QFútbol

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EDITORIAL. Sergio Rodriguez. Director de +Qfútbol.

Si el mes pasado otorgaba el protagonismo de esta editorial al deportista en estado puro, al hombre tratando de superar sus propios límites, en esta ocasión quiero loar a la máquina. La revolución tecnológica que tuvo lugar el siglo pasado cambió por completo el mundo en el que vivimos. Es cierto que en ella fue fundamental el factor humano, pero al final lo que queda para la posteridad es el artefacto en sí, el aparato que nos facilita la vida o que nos permite hacer cosas que nuestros ancestros ni podían soñar. Y es que, prácticamente todos los aspectos de la vida sufrieron vertiginosos cambios entre los años 1900 y 1999. Desde las actividades relativamente habituales, como comunicarse con la familia que vive en otra ciudad; hasta la posibilidad de viajar de una punta del mundo a otra en apenas unas horas. Y el mundo del deporte no fue, desde luego, una excepción en este aspecto. Es más, probablemente fue uno de los principales campos de prueba de muchas tecnologías que posteriormente llegarían, mucho más evolucionadas, al hombre de la calle. En el anterior número de ‘+QFútbol’ ya realizamos una aproximación al tema, desglosando las -por aquel entonces- revolucionarias tecnologías, que alteraron el panorama deportivo entre 1900 y 1970. Para este mes nos reservábamos el plato fuerte. Y es que es precisamente durante las tres últimas décadas del pasado siglo cuando la revolución tecnológica en el deporte, gracias sobretodo al uso de novedosos materiales y a la aplicación de la informática, alcanza su grado supremo. Trajes capaces de asemejar a un hombre a los peces, chips que pueden detectar si una pequeña pelota lanzada a más de 200 km/h roza ligeramente una red, nuevos materiales ultraligeros e incluso edificios enteros dedicados, simplemente, a comprobar la resistencia de un cuerpo al aire. Gracias a ello, los deportistas de hoy en día disponen de ventajas cualitativas muy significativas respecto a sus predecesores. Eso les permite superar récords a una velocidad de vértigo, aumentando de esta forma el espectáculo y atrayendo cada vez a más espectadores. Sin embargo, lo que la tecnología aún no ha conseguido es simular las condiciones ambientales que se dan al nivel del mar a 3.000 metros de altura. Y es que, el descenso del nivel de oxígeno que se produce a determinadas alturas afecta tanto a los deportistas como a los elementos que les rodean. Pero, ¿supone esto un peligro para los deportistas? ¿O una ventaja para aquellos que están acostumbrados a vivir en estas condiciones? Te lo desvelamos todo en un interesantísimo reportaje. Pero, si lo que buscas en el deporte es, ante todo, espectáculo, te recomiendo que prestes mucha atención a nuestra sección de aventura. En ella te contamos en qué consiste el ‘flatland’, un peculiar deporte en el que se hacen todo tipo de acrobacias sobre una bici. Y un español es uno de los mejores del mundo: Jorge ‘Viki’ Gómez, nos desvela todos sus secretos. Como verás, esta edición de ‘+QFútbol’ viene cargada de interesantísimos temas. ¿Te los vas perder? Espero que no. Nos vemos el mes que viene.