Historia de los Juegos Olímpicos, Atenas 1896

Titulo 2

Jorge Corrales

“Proclamo la apertura de los Primeros Juegos Olímpicos Internacionales de Atenas”. Con estas solemnes palabras el rey Jorge I de Grecia daba por inaugurados, el 6 de abril de 1986 (duraron nueve días, hasta el día 15 de abril), los Primeros Juegos Olímpicos de la era moderna. Habían transcurrido 1.503 años desde que el emperador romano Teodosio I los prohibiera, y 15 años de intensos preparativos. Unos 241 atletas (según datos del Comité Olímpico Español, aunque otras fuentes elevan esta cifra hasta los 311), la mayoría griegos, representaron a 13 naciones en estos primeros Juegos. Los más de 70.000 espectadores que abarrotaban el estadio Panathinaiko, y otros 150.000 que observaban desde los montes cercanos, fueron los privilegiados testigos de la ceremonia de apertura. Casi todos los participantes procedían de la aristocracia ya que en esta época practicar un deporte o, simplemente, desplazarse hasta Atenas, era algo al alcance casi exclusivamente de las élites económicas. Además, todos ellos eran amateurs en un tiempo en el que el deporte profesional era aún una quimera. El programa de los primeros Juegos constaba de nueve deportes: atletismo, ciclismo, esgrima, gimnasia, halterofilia, natación, lucha, tenis y tiro. El remo también iba a formar parte de esta primera edición pero las pruebas se suspendieron debido al mal estado de la mar. Estados Unidos dominó de forma abrumadora las pruebas de atletismo, los franceses dominaron en ciclismo y esgrima y los alemanes en gimnasia, mientras que los húngaros lo hicieron en natación. La gran mayoría de atletas, a excepción de los griegos para los que estos Juegos eran un auténtico orgullo nacional, no pertenecían a expediciones oficiales enviadas por sus países, sino que fueron los propios clubes deportivos nacionales quienes seleccionaron a sus competidor, incluso hubo atletas que se presentaron por su propia cuenta. Así, por ejemplo, Estados Unidos no hizo ningún esfuerzo por enviar representantes: fue la Asociación Atlética de Boston la que decidió que debía mandar a Atenas a sus mejores atletas para competir en los Juegos. Muchas complicaciones El primitivo estadio de Olimpia –situado en la mítica ciudad en la que surgieron los antiguos Juegos- ya no existía, por lo que antes de nada, Atenas debía proporcionar un escenario apropiado, incluyendo un estadio lo bastante grande como para acoger la celebración. Pero Grecia se encontraba arruinada a finales del siglo XIX, por lo que los Juegos estuvieron a punto de ser trasladados a Budapest por falta de fondos para organizarlos. Sin embargo, un hombre de negocios griego, George Averoff, aportó un millón de dracmas de la época para reconstruir el antiguo estadio de Atenas –el Panathinaiko-, construido en el año 330 a.C., y en el que se celebraban antiguamente los Panateneas, similares en importancia a los Juegos Olímpicos de la antigüedad. Gracias a este dinero, el gobierno griego logró completar el resto de las obras necesarias para la celebración de las Olimpiadas. Barón Pierre de Coubertin (1863 - 1937) Este noble francés fue el fundador tanto de los Juegos Olímpicos modernos, como del COI (fue su segundo presidente y quien más años ha permanecido en el caBarón de Coubertinrgo, un total de 29 entre 1896 y 1925). Su sueño era reunir a deportistas de todo el mundo en una gran competición, bajo el signo de la unión y la hermandad, y sin ánimo de lucro. Lo importante es participar era su lema. Para lograrlo, este enamorado del deporte (fundó la primera revista sobre el tema, la ‘Revue Athletique’) recorrió el mundo tratando de convencer a gobiernos y organismos internacionales, en principio muy reacios a la idea, para recuperar los Juegos de la antigüedad. Finalmente, el 24 de junio de 1894 logró su objetivo: ese día, durante la primera sesión oficial del COI (celebrada en París) se aprobaba, por unanimidad, celebrar en Atenas la 1º edición de los Juegos modernos. Por expreso deseo de Coubertin su corazón se encuentra enterrado en el Templo de Atenea, en las ruinas de la antigua Olimpia. Premios Una medalla de plata, una rama de olivo y un diploma era los premios que recibían los ganadores de cada evento. Al segundo clasificado se le entregaba una medalla de cobre, una rama de laurel y un diploma. En la presea estaba grabada la cara del dios Zeus sosteniendo en su mano la Tierra sobre la que se posa la victoria con alas. En la parte inferior se lee en griego la palabra 'Olimpia'. En el reverso se muestra la Acrópolis y el texto: Juegos Olímpicos Internacionales en Atenas 1896. El tercer clasificado simplemente recibía un diploma. Curiosidades - El estadounidense James Conolly fue el primer campeón olímpico de la era moderna: lo consiguió tras ganar la prueba de triple salto el mismo día de la inauguración. Además, también fue segundo en salto de altura y tercero en salto de longitud. El viaje hasta Atenas lo realizó en un barco de carga y en tren. - Spiridon Louis, un pastor griego de 25 años, se convirtió en el primer héroe de los Juegos Olímpicos al ganar la maratón –que constaba de 40 kilómetros en lugar de los 42 actuales-. Para los griegos era la competición más importante por su significado histórico (la prueba se inspiraba en la leyenda de Philippides, el cartero-corredor que llevó la noticia de la victoria de Grecia sobre los persas en la batalla de Maratón, en el año 490 a.C.; “Alegraos, vencimos”, anunció a sus compatriotas justo antes de morir de agotamiento). La maratón se disputó en la última jornada de competición, día en que los griegos no habían ganado aún ninguna prueba de atletismo, por lo que la victoria era ya una cuestión de orgullo nacional. Tras invertir 2h 58’ 50’’ en la victoria, más de 100.000 espectadores le recibieron en el estadio, dándole una ovación que duró siete minutos. Por si fuera poco, Averoff, el millonario arquitecto que había costeado la construcción del estadio, le ofreció la mano de su hija junto a un premio de un millón de dracmas. A raíz de esta proeza, el atletismo se convirtió en el deporte rey de los Juegos. - El nadador húngaro Alfréd Hajós ganó los 100 y 1.200 metros libres. Para disputar esta última carrera, los participantes fueron transportados en barco hasta alta mar, teniendo que regresar solos hasta la orilla. Al terminar la prueba, Hajós afirmó que le impulsó más el deseo de sobrevivir que el de ganar la carrera. - En esgrima se establecieron categorías amateur y maestros. Esta último fue el primer precedente de participación de profesionales en los Juegos Olímpicos. Durante mucho tiempo, la esgrima fue el único deporte olímpico que admitió deportistas profesionales. - La carrera de ciclismo de fondo se disputó durante 12 horas bajo condiciones atmosféricas infernales, en medio de una terrible tempestad cayendo sobre Atenas. La victoria final fue para el austriaco Adolf Schmal quien, pese al fuerte viento y la intensísima lluvia, recorrió 314,997 kilómetros. - En la prueba de 100 kilómetros de ciclismo en pista, diez corredores tomaron la salida, pero sólo dos lograron finalizar la prueba. Venció con absoluta superioridad el francés Flameng, que incluso se permitió el gesto de desmontar de su bicicleta mientras reparaban la rotura de la cadena de la del griego Kolletis, a quien había doblado reiteradamente en el transcurso de la prueba. Fue el primer gesto de ‘juego limpio’ durante la disputa de unas Olimpiadas. - En la primera edición de los Juegos Olímpicos no participó ningún atleta español ni ninguna mujer –esto último por expreso deseo de Coubertin-, aunque se dice que éstas no faltaban nunca en las grandes fiestas que el barón ofrecía en su casa de Lausana –Suiza-. - En su discurso de clausura, el rey Jorge I pidió que los Juegos Olímpicos se celebrasen a perpetuidad en Atenas y emplazó a Coubertin a que aceptara la petición... o dimitiera de su puesto como presidente del COI. Días más tarde, Coubertin escribió a Jorge I para, además de agradecerle su apoyo en la finalizada primera edición, comunicarle que el Comité Olímpico Internacional había acordado celebrar los Juegos de 1900 en París. Países participantes Oficialmente 13 países participaron en el evento (aunque es imposible saberlo con exactitud pues muchos deportistas se presentaron a título individual): fueron Alemania, Australia -aunque en esta época seguía perteneciendo al Reino Unido-, Austria (formaba parte del Imperio Austrohúngaro, pero los austriacos participaron de forma independiente), Dinamarca, Chile, Bulgaria, Estados Unidos, Francia, Grecia (incluyendo a Chipre y Esmirna, ciudad turca que pertenecía a los helenos), Hungría (que al igual que los austriacos participaron de forma independiente, e incluían en sus filas a los atletas procedentes de Croacia, Eslovaquia, Transilvania y Vojvodina, actual Serbia), Italia, Suecia y Suiza. Suecia, Bulgaria y Chile fueron los únicos países participantes que no lograron ninguna medalla.